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TAM-TAM

(Carta a Leopoldo Emperador)

Nuria González Gili

            Volviste a la tierra para traer el placer de la materia y con ella el África del Zambeze con su arcana virginidad; y de allí tomaste sus vestigios que ahora fermentan en este acero negro. Esta vez entiendo tu ausencia del mundo, de este cotidiano, para adentrarte en otro y sustraer de él nuestros orígenes. De tí se adueñó ese letargo que te ha hecho sumirte en los cimientos de la humanidad excavando en la sensualidad primitiva, exótica y caliente.

Na-ÀNIMI VII. 1992. Acero. Colección del artista.

            Fuiste al corazón del continente, y bebiste de la opulencia y la esterilidad negra para posteriormente modelarla y darle siete formas diferentes en rostros y cuerpos. Y de nuevo el número 7, siempre 7. Tus personajes del artista y la modelo se encuentran cerca de una fuente de oro rodeada por terrizos gigantes que bajo la lluvia se visten de una extraña magnificencia por el sol crepuscular. Detrás del bello paisaje, el resto de las esculturas que a su vez custodian una entrada a algún lugar. Puedo ver una guirnalda de ocres y rojizos pertenecientes a ese paisaje imaginario que dibujas con tus esculturas. Huele a África. Destellos de marfil, color de ébano y cielo carmesí.

            Confío en la emoción por ti experimentada que hasta otros llega para disfrute colectivo. De esta firmeza contenida que aquí desplegaste para deleite de los sentidos. Admito tener que rodear con los brazos y con la mirada estas piezas una y otra vez para descubrir en cada giro un recodo de acero nuevo, de insólitas formas y de enigmas que narran historias de estatuas Fang, eternas guardianas de tumbas.

Na-ÀNIMIS. Técnica mixta sobre papel japonés. Colección privada. Lanzarote.

            Son formas que parten de un hábitat poseído por el éxtasis de la fe primigenia. Esas figuras, algunas altas, magras y desencajadas, excitan la fantasía del foro que aclama: ¡unas son longilíneas, otras curvilíneas!. Tu logras la mutación, artista-demiurgo y dispensador de la fuerza vital a todo lo que no existe, a lo que es materia inerte y sin embargo ésta renace poseída por el ímpetu de las manos creadoras del artista del amasijo de hierros, del acero, de los objetos encontrados, de las visitas a los astilleros. Ha tenido que ser de este modo: el de concurrir en esta etapa de la creación madura para que de este modo el artista fije en el placer de la materia las vanguardias que años atrás asumió y que ahora le han convertido en labrador de la materia. Al son del tam-tam los tambores africanos suenan, entonces el veneno bordea la delicia, tal como el feismo de algunos rostros que tu representas se apoyan en suculentos cuerpos, bellos y sensuales. Salido de las profundidades milenarias del instinto, de nuevo los tam-tam baten alrededor de esta reserva escultórica que habla de manes ancestrales, de totem, de rostros que, con sus grandes y lineales ojos de animales de la sabana, parecen emerger de la noche de los tiempos.

Nuria G. Gili.

LA TRAVESÍA DE LEOPOLDO EMPERADOR

Nuria González Gili

            En esta travesía, Emperador ya ha andado, y, de vuelta, ha regresado con las manos llenas. Llenas de materia que, aunque chatarra de los astilleros, son rastros humanos condensadores de una potente carga ideológica y en cuya materia el artista descubre expresiones de humanidad. La influencia en su obra del arte africano es solo un pretexto para acercarse a aquellas culturas que todavía albergan un fuerte componente ancestral y mitológico y, al tiempo, implicarse con la problemática de las existencias que viven en las situaciones más precarias.

            Al fin y al cabo, la chatarra, en su tosquedad, propone una metáfora que se refiere a las cosas más sencillas de la existencia y, con ello, las más esenciales y sabias.

Na-ÀNINIMIS. Esculturas acero. Instalación exposición Centro de arte La Regenta.

            El placer táctil que le otorga el ejercício de seleccionar, moldear, ensamblar y, en definitiva, manipular esas piezas (algunas de ellas encontradas), es complementario al que le reporta el ejercício dialéctico en una tarde con los operarios del puerto, donde saborea el parloteo de la jerga portuaria, transcribiendo esa energía al fundir las piezas en un todo.

            Desde el punto de vista conceptual, Emperador no ha cambiado; aunque sí la forma de expresarse: sigue estando presente la lectura simbólica y la carga mítica, el cuidado de la puesta en escena atendiendo a la condición de ambientación de las piezas en el espacio y la interacción de ambos componentes.

            Así mismo, la ejecución sigue las directrices de una concepción absolutamente racional de la obra, tal como siempre ha sido en la obra del artista, alerta al equilibrio de las piezas que, en este caso, parecen robar “espacio al espacio”.

            Es ahora más que nunca cuando en él está presente la ilusión de ejercer una libertad creativa que empieza y acaba en su taller-estudio, pues posteriormente sus obligaciones se deberán al espacio expositivo.

            Emperador no quisiera olvidar lo ya sabido: que el arte es una manifestación esencial del espíritu humano, a la vez que estima la función social del mismo.

Nuria González Gili